Flores en la puerta: el precio de la amabilidad
Una mañana, encontré un ramo de flores en mi felpudo y, desde entonces, mi vida cambió. Mi vecino empezó a regalarme detalles cada semana, y mi marido, Diego, no pudo soportarlo. Entre la desconfianza, los celos y la presión social, tuve que enfrentarme a una decisión que nunca imaginé.