Mi madre, mi hogar: ¿Dónde termina la sangre y empieza el perdón?
Nunca olvidaré la noche en que mi madre me dejó en casa de mi abuela, ni el frío que sentí en el pecho cuando supe que no volvería. Ahora, años después, la vida la ha traído de vuelta a mi puerta, sola y vulnerable, pidiéndome ayuda. Me debato entre el rencor y la compasión, preguntándome si seré capaz de perdonar y abrirle de nuevo las puertas de mi vida.