Llamé al 091 porque no podía callar el ruido que llevaba dentro
Yo creía que mis vecinos eran la causa de todas mis noches sin dormir, hasta que comprendí que el verdadero estruendo era el duelo por mi madre. Mis llamadas compulsivas a la policía rompieron la confianza de mi esposa y me llevaron ante un juez, pero también me obligaron a pedir ayuda. Aprendí que la soledad no se vence exigiendo silencio a los demás, sino dejando que alguien escuche lo que uno ha enterrado demasiado tiempo.