El día que descubrí que mi marido llevaba doce años mintiéndome y tuve que decidir si una familia puede sobrevivir a la verdad
Yo creía que mi vida con Tomás, nuestros hijos y nuestro piso en Vallecas estaba sostenida por una felicidad imperfecta pero sincera. Una llamada de mi hermana y una carpeta escondida en el trastero me obligaron a mirar de frente una mentira que había empezado mucho antes de nuestro matrimonio. Aún no sé si perdonar significa reconstruir lo que se rompió o aprender a vivir sobre sus ruinas.