Cuando mi marido sugirió poner la casa a nombre de los hijos, todo cambió
Mi vida dio un giro inesperado cuando mi marido, Ricardo, propuso transferir la casa familiar a nombre de nuestros hijos. Lo que parecía un gesto de generosidad destapó heridas antiguas, desconfianzas y secretos que amenazaron con destruir todo lo que habíamos construido juntos. Ahora me pregunto si alguna vez podremos volver a confiar el uno en el otro.