Navidades de puertas abiertas (y corazones cerrados)
Todo comenzó una Nochebuena cuando la tranquilidad de mi hogar fue destrozada por la llegada inesperada de mis tíos y primos, quienes nunca fueron invitados. Durante años, luché entre la vergüenza y el deber familiar, intentando poner límites sin herir a nadie, pero cada intento sólo parecía empeorar la situación. Esta es mi historia sobre el miedo a decepcionar, la presión de las tradiciones y el valor de proteger a los tuyos, incluso si eso significa enfrentarte a tu propia familia.