«¡Levántate y hazme un café!» – El fin de semana que rompió mi familia
Creía que nos esperaba un tranquilo fin de semana familiar, pero la llegada de mi cuñado, su actitud exigente y la pasividad de mi marido convirtieron mi hogar en un campo de batalla emocional. Entre cafés mal servidos y silencios incómodos, empecé a cuestionar los límites de la lealtad familiar y el respeto propio. Ahora me pregunto si es posible reconstruir lo que se rompió en tan solo dos días.