Un minuto de retraso: Mi vida con la suegra general
Desde el primer día que crucé la puerta de la casa de la señora Teresa, supe que mi vida cambiaría para siempre. Vivir bajo su techo era como estar en un cuartel: cada segundo contaba y cualquier error se pagaba caro. Esta es la historia de cómo aprendí a sobrevivir (y quizá a entender) su disciplina implacable.