Cuando los padres vienen a vivir contigo: Mi lucha entre el amor y los límites
Me desperté a las tres de la mañana, agotada y llorando, mientras mi hija Ema no dejaba de llorar. Llamé a mi madre desesperada, sin imaginar que esa llamada cambiaría el rumbo de nuestra familia. Ahora, con mis padres queriendo mudarse a nuestra casa por un año, me debato entre la gratitud, la culpa y la necesidad de proteger mi propio espacio.