Me dijo que sin él no sobreviviría. Un año después, era dueña de su empresa. Soy Ana y así recuperé mi vida.
Mi marido, Luis, me echó de casa con nuestro hijo, asegurando que no valía nada sin él. Me quedé sola, humillada y sin recursos, pero encontré una fuerza que jamás imaginé. Hoy, dirijo la empresa de transportes que él creyó que se hundiría sin su presencia.