Entre ladrillos y heridas: el precio de decir no a mi propia familia
Todo comenzó con una llamada de mi madre exigiéndome que entregara uno de mis pisos a mi hermano. Sentí cómo la culpa y la rabia se mezclaban mientras mi familia intentaba manipularme. Ahora me enfrento a la soledad de haber defendido mis límites, preguntándome si hice bien o simplemente soy la egoísta que ellos creen.