El precio de la confianza: Cuando un almuerzo lo cambia todo
Trabajo como encargado en una fábrica en Zaragoza y siempre creí que el compañerismo era sagrado. Un día, mi compañero Tomás me pidió que le pagara el menú del día, y sin pensarlo, accedí. Nunca imaginé que ese pequeño gesto desencadenaría una cadena de desconfianzas, decepciones y preguntas sobre hasta dónde llega la confianza entre colegas.