Nunca fui suficiente para Álvaro: Amor, prejuicios y la herida del origen
Desde el primer día que crucé el umbral de la casa de Álvaro, sentí el peso de no pertenecer. Su familia, de clase acomodada en Madrid, me miraba como si mi acento andaluz y mis raíces humildes fueran una mancha imposible de limpiar. Esta es la historia de cómo luché por nuestro amor en un mundo donde el apellido y la cuenta bancaria parecen valer más que el corazón.