Mi marido murió de repente y sus hijos me echaron de nuestra casa: ¿A alguien le importa mi destino?
Nunca imaginé que la vida pudiera cambiar en un solo suspiro. La muerte de Antonio me dejó sola, pero lo que vino después fue aún más cruel: sus hijos me echaron de la casa que juntos habíamos construido. Ahora, con más de cuarenta años, me enfrento a un futuro incierto, preguntándome si a alguien le importa lo que me pase.