Cuando mi madre me dio la espalda porque nadie más ayudaba: el día que perdí la fe en mi barrio
Nunca olvidaré aquella tarde en que, por la presión de los demás, mi madre decidió no ayudarme. Me sentí invisible y traicionada por la persona que más debía confiar en mí. Aquello me dolió más que cualquier rechazo de los vecinos.