Entre la culpa y el amor: El día que llevé a mi padre a la residencia
Hoy, mientras escucho los gritos de mi hermana Lucía al otro lado del teléfono, siento que el suelo se abre bajo mis pies. Tomar la decisión de llevar a papá a una residencia fue como arrancarme un pedazo de alma, pero ya no podía más. Ahora, entre reproches y recuerdos, me pregunto si alguna vez podré perdonarme… o si mi familia lo hará.