Lo que se pierde cuando el amor no alcanza: la historia de Carmen y el peso de la invisibilidad
Siempre sentí que la mesa del comedor era un campo de batalla invisible entre mis padres y yo. Mientras mi hermana Inés siempre recibía una sonrisa, a mí me tocaba el silencio, una mirada de reojo. Me pregunté durante años qué se sentía ser vista realmente, ser valiosa sin condiciones.