¿Hasta dónde llega el deber? La lucha de una familia española por sus propios límites
Cierro los ojos mientras oigo la voz de mi suegra elevándose desde el salón, reclamando con ese tono familiar al que ya temo. Nadie habla del peso que cargamos sobre los hombros de mi marido, pero cada vez que parece que respiramos un poco, vuelve a empezar todo. A estas alturas, al mirar a mis hijos dormidos, me pregunto si es deber o autoengaño lo que nos ata.