¿Hasta dónde se puede aguantar para no perderse a uno mismo? Una historia de silencios familiares

¿Hasta dónde se puede aguantar para no perderse a uno mismo? Una historia de silencios familiares

Anoche, mientras discutía con mi madre, sentí cómo mi corazón se rompía de nuevo y la infancia volvía a mí como una herida abierta. Mi nombre es Nuria y siempre fui “la rara” de la familia, la que prefiere escribir en su diario antes que opinar como todos. Hoy os quiero contar hasta dónde llega el amor cuando te clavan la indiferencia y si merece la pena quedarse esperando un abrazo que quizás nunca llegará.