Lo que se rompió en casa: ¿es mejor soportar o huir?
Entré en la cocina y la cuchara de metal resonó como un disparo cuando la lancé sobre la encimera. Aquella mañana mi vida se partió en dos y ya no habría vuelta atrás. Sentí el miedo a quedarme sola y sin red, pero también la chispa de algo distinto.