Cuando mi hija decidió ser madre sola: Un viaje inesperado entre lágrimas y esperanza
Aquella mañana, tras la boda de mi sobrina, encontré a mi hija Lucía llorando en mi salón. Su confesión sobre el deseo de ser madre, a pesar de estar soltera y tener 38 años, removió viejas heridas y despertó nuevos miedos en mí. Juntas, nos enfrentamos a prejuicios familiares, dudas y la incertidumbre de un futuro que nunca imaginé para ella.