¿De verdad soy un estorbo en mi propia casa?
Siempre fui una mujer fuerte y autosuficiente, pero tras la muerte de mi marido, la soledad se instaló en nuestro piso de tres habitaciones en Chamberí. Cuando mi hija Lucía me propuso mudarme a una diminuta buhardilla para alquilar mi casa, sentí que mi vida entera se tambaleaba. Esta es la historia de cómo luché por mi dignidad, por mi hogar y por el derecho a decidir dónde pertenezco.