Cenizas y cicatrices: La historia de Lucía en el barrio de Vallecas
Mi vida cambió para siempre la noche en que mi padre, borracho, golpeó a mi madre hasta dejarla inconsciente. Desde entonces, juré no ser nunca una víctima, aunque la vida me puso a prueba una y otra vez. Hoy, tras años de lucha, me pregunto si realmente es posible perdonar a quienes nos rompieron el alma.