Lágrimas entre paredes: «No puedo más con este caos. ¡Dijiste que yo llevaba esta casa!»
Me llamo Alejandra y crecí en Madrid, en una familia donde mis padres siempre supieron lo que era mejor para mí. Aunque desde fuera parecía tenerlo todo, por dentro luchaba con la sensación de no ser nunca suficiente. Un día, mi madre me dijo unas palabras en un arrebato de ira que cambiaron mi vida para siempre.