El caldo de mi abuela y el frío del mundo
Me llamo Víctor y nunca olvidaré el día en el comedor del colegio cuando todos supieron que no podía pagar un plato caliente. La vergüenza me quemó por dentro, pero mi abuela me enseñó que la dignidad y el amor pueden ser más fuertes que cualquier pobreza. Esta es la historia de cómo la humildad y la fuerza de una familia pueden desafiar la dureza de la vida.