Nadie podía traer a mi nieto, hasta que una visita inesperada lo cambió todo: El viaje de mi padre hacia el perdón
Todo empezó con una llamada de mi hijo Sergio: no podría traerme a mi nieto Lucas ese fin de semana. La soledad me invadió, pero un timbre inesperado abrió la puerta a viejas heridas y nuevas oportunidades. Lo que sucedió después me obligó a enfrentar mi pasado y a replantearme el verdadero significado de la familia y el perdón.