Setenta velas y una tormenta: El precio del sueño de una madre
En mi setenta cumpleaños, decidí celebrar la fiesta que siempre soñé, pero mi decisión desató viejas heridas familiares. Mi hijo Luis y su esposa Marta tenían otros planes para mis ahorros, y la discusión nos separó. Ahora, entre los restos de la fiesta, me pregunto si un solo día de felicidad valió la pena.