Dejé de sostenerlo todo sola y mi marido no supo quién era yo cuando por fin empecé a mirarme
Me pasé años sintiéndome invisible en mi propio matrimonio, tragándome el cansancio mientras sostenía la casa, a los niños y un silencio que cada día pesaba más. Cuando empecé a cuidarme y a recuperar pequeños trozos de mí, mi marido reaccionó como si lo estuviera traicionando, y ahí entendí que nuestro problema nunca fue solo la rutina. Todavía me duele recordar cómo llegamos hasta ese punto, pero más me duele pensar en todo lo que fui dejando de ser para que nada se rompiera.