A los 55 años, me di cuenta: Ya no la amo
En medio de una discusión con Lucía, mi esposa de toda la vida, sentí por primera vez que el amor se había desvanecido. La rutina, los silencios y las heridas no sanadas nos habían convertido en extraños bajo el mismo techo. Ahora, enfrentando la soledad y el miedo al cambio, me pregunto si aún es posible empezar de nuevo.