“No eres invitada, eres la dueña”: Mi lucha por dejar de ser invisible en mi propio hogar
Desde el primer día de mi matrimonio, sentí que mi vida no me pertenecía. Mi esposo, Alejandro, siempre tenía la última palabra, y yo solo existía para complacerlo. Todo cambió cuando decidí que merecía ser vista, escuchada y respetada.