Cuando ser imprescindible te hace invisible: la historia de Carmen
Hoy os abro mi corazón con una herida que sigo sanando: sentí que me ocultaba detrás de las necesidades de todos, volviéndome invisible, esperando siempre que alguien me mirara de verdad. Mi dedicación incansable fue admirada por muchos, pero, ¿a qué precio? Ahora, a las puertas de una nueva soledad, os pregunto si es posible cuidar sin perderse a una misma.