En casa, mi marido es quisquilloso. En casa de su madre, devora todo.
Desde el primer día de casados, noté que algo no encajaba en la relación con la comida de mi marido, Luis. En casa, cada plato que preparo es motivo de crítica, pero en casa de su madre, se transforma en otro hombre. Esta historia es mi desahogo, mi grito silencioso ante una situación que me consume por dentro.