¿Soy una mala madre por echar a mi hijo y su esposa de casa?
Hace tres años, mi hijo Alejandro y su esposa Lucía vinieron a vivir a mi piso en Madrid, prometiendo que sería solo por unas semanas. Hoy, después de incontables discusiones y promesas rotas, los he echado y me pregunto si he fallado como madre o si, por fin, les he dado la oportunidad de crecer. Esta es la historia de cómo el amor de madre puede convertirse en una jaula, y de cómo el miedo a la soledad puede hacernos tomar decisiones difíciles.