¿Dónde quedé yo? La historia de Lucía y la sombra en su propio hogar
Aún recuerdo aquella noche de tormenta en la que todo mi mundo cambió: mi vida, mi autonomía, y aquella chispa interna que me decía hasta dónde era yo misma. Lo di todo por quien amaba, pero en ese proceso sentí cómo la casa que construimos juntos dejó de ser mía, y me fui apagando, invisible incluso ante mis propios ojos. Ahora me pregunto si realmente uno debe entregarse hasta el final o si hay momentos en los que la compasión puede convertirse en una especie de condena silenciosa.