El testamento de la discordia: una noche que cambió mi familia para siempre
Esa noche, mi marido Tomás y yo tomamos una decisión que marcaría el destino de nuestra familia. Al día siguiente, firmamos un testamento que dejaba la mayor parte de nuestro patrimonio a organizaciones benéficas, y solo una parte modesta a nuestros hijos, Lucía y Álvaro. Lo que parecía un acto de justicia y generosidad se convirtió en el epicentro de un conflicto familiar que nunca imaginé vivir.