El día que aprendí a decir ‘no’: Cuando la familia se convierte en tormenta en la costa
Me llamo Carmen y, tras años de vida en Madrid, mi marido Luis y yo nos mudamos a Santa Bárbara buscando paz. Lo que parecía un sueño se tornó en pesadilla cuando la familia empezó a invadir nuestro nuevo hogar, exigiendo hospitalidad y arrastrando viejos conflictos. Aprendí, entre lágrimas y discusiones, que a veces el mayor acto de amor propio es aprender a decir ‘no’, aunque duela.