Me negué a pagar el viaje de mi sobrino y decidí que mi hija no volvería a sentirse menos que nadie
Recuerdo el instante en que mi madre me exigió pagar unas vacaciones para mi sobrino mientras dejaba fuera a mi hija, como si fuera algo normal. En ese momento entendí que su favoritismo no era una herida antigua, sino una cadena que estaba intentando ponerle también a mi niña. Elegí enfrentarla y construir con mi hija una vida donde el cariño no tuviera que ganarse compitiendo con nadie.