Nunca fui una buena madre: la confesión que cambió mi vida
Durante años viví con la culpa de no sentirme suficiente como madre para mi hija Lucía. Solo cuando ella, ya adulta, me enfrentó con su verdad, comprendí cuánto daño nos había hecho el silencio y la falta de comunicación. Esta es la historia de nuestras heridas, de los reproches callados y de cómo una simple confesión lo cambió todo.