Después de casarme, descubrí que mi marido solo escucha a su madre: ¿cómo salí de esa cárcel invisible?
Me casé enamorada de Luis, creyendo que juntos podríamos construir una vida propia. Pero pronto entendí que en nuestra casa no mandábamos nosotros, sino su madre, Carmen. Esta es la historia de cómo luché por recuperar mi voz y mi libertad.