Dejé de ser la criada de mi propia casa cuando mi marido volvió rogando perdón, ya era tarde para mí
Nunca pensé que llegaría el día en que cerraría la puerta de mi casa y de mi matrimonio al mismo tiempo. Aguanté años de desprecios, silencios y humillaciones hasta que entendí que me estaba rompiendo por dentro. Cuando él quiso volver después de que su otra vida se le cayera encima, yo ya había aprendido a respirar sin pedir permiso.