Perdida entre paredes ajenas: Cuando mi casa dejó de ser mi hogar
Una noche, mi suegra anunció que mi cuñada y sus hijos vendrían a vivir con nosotros. Mi vida, que ya era frágil, se desmoronó entre gritos, silencios y la presión de una familia que nunca fue realmente mía. Aprendí a decir que no, aunque eso significara quedarme sola para poder volver a encontrarme.