Herencia envenenada: El día que mi familia se rompió
Me llamo Carmen y jamás imaginé que la muerte de mi madre sería solo el principio de una guerra familiar. El reparto de la herencia, especialmente la casa de mis abuelos en Salamanca, sacó lo peor de nosotros. Entre gritos, silencios y traiciones, aprendí que el dinero puede destruir hasta los lazos más profundos.