Mi hijo montó su empresa y yo lo di todo… hasta que me echó de su vida
Nunca pensé que el amor de madre tuviera límites, pero ahora, sola en mi piso de Madrid, me pregunto si no crucé una línea invisible. Fui la contable, la limpiadora y hasta el banco de mi hijo, hasta que un día me dijo que ya no me necesitaba. ¿Dónde termina el apoyo y empieza el sacrificio inútil?