No fui invitada a la boda de mi propio hijo y después tuve que acogerles en mi casa: la historia de una madre que luchó por su dignidad
Sentada en la cocina, recibí la noticia que nunca imaginé: mi hijo se casaba y yo no estaba invitada. Poco después, la vida me puso a prueba aún más, pidiéndome que les abriera las puertas de mi casa. Esta es la historia de cómo el dolor y la humillación pueden convertirse en una lucha por la dignidad y el amor propio.