Cuando mi madre volvió a casa, mi marido me obligó a elegir: ¿hija o esposa?
La noche en que llevé a mi madre enferma a casa, mi marido, Luis, me puso entre la espada y la pared: o ella o nuestro matrimonio. Entre lágrimas, rabia y culpa, luché por no perder a nadie, pero la vida me obligó a tomar una decisión imposible. ¿Puede una mujer española ser buena hija y buena esposa a la vez, o siempre hay que sacrificar algo?