Cuando la vida da la vuelta: El duelo de mi hija y el mío
La noche en que mi hija Lucía se quedó viuda, sentí que el mundo se partía en dos. Su dolor era tan grande que mi nieta, Paula, se convirtió en un muro entre nosotras, incapaz de aceptar que su madre pudiera volver a sonreír. Años después, cuando la tragedia me alcanzó a mí, fue Lucía quien tuvo que aprender a dejarme ir y Paula quien me enseñó el valor de la reconciliación.