Entre las paredes de mi propia casa: el precio de la ayuda
Hace veinte años, dejé mi pueblo en Castilla-La Mancha para buscar una vida mejor en Madrid junto a mi hija pequeña. Ahora, tras años de sacrificios y de haber hipotecado mi casa para ayudar a mi hija y su marido, me encuentro sin hogar y con el corazón dividido. Esta es la historia de cómo el amor de madre puede convertirse en una jaula y de cómo el deseo de volver a casa puede doler más que cualquier deuda.