Entre cazuelas y silencios: La batalla diaria en mi cocina
Mi vida se ha convertido en un ciclo interminable de cocinar y callar, porque mi marido, Darío, solo acepta comida recién hecha. Cada día siento que pierdo un trozo de mí misma entre el aroma de la cebolla y la frustración que crece en mi pecho. A veces me pregunto dónde quedó el amor que antes me hacía cocinar con una sonrisa.