Setenta años y un hogar lleno de ausencias: Mi vida invisible entre los míos
A mis setenta años, descubrí que la soledad más dura no es la del silencio, sino la de un hogar lleno de voces que no me escuchan. Esta es la historia de cómo mi familia se fue desdibujando hasta convertirme en una sombra en mi propia casa. ¿Es posible recuperar la dignidad y el sentido cuando ya nadie parece verte?