Toda una vida soñando con mi jardín… y fue mi hija quien floreció en él
Nunca olvidaré el día en que mi hija volvió a dirigirme la palabra, en medio de los cerezos del jardín que creé con mis propias manos. El sueño de la tierra propia, que parecía imposible en mi vida de bloque gris, acabó abriendo caminos en mi familia. Hoy, cuando veo mi jardín, sé que fue el escenario del reencuentro más importante de mi existencia.