El día que dejé de pedir permiso para existir en mi propia casa
Durante años confundí la paz con el silencio y obedecí normas que me iban borrando poco a poco. Viví bajo el control de mi marido hasta que comprendí que mi dignidad no podía seguir siendo el precio de una convivencia sin gritos. Esta es la historia de cómo recuperé mi voz cuando ya casi no recordaba que era mía.